Querida mía, siento ser yo quien te lo diga, pero no habrá cambio si no estás dispuesta a pagar un precio. 🌿
No siempre es alto ni dramático, es más, no siempre implica poner patas arriba tu vida, pero eso sí, si repites una y otra vez los mismos patrones, me temo que no llegarás a ningún otro lugar.
Respira hondo y escucha mi mensaje con la mente abierta.
Aquí, donde tú crees estar apoyada en un firme pavimento, sostenida por un robusto andamiaje, en realidad no hay nada.
Es más, si me apuras, te diría que prácticamente eres tú quien sostiene la estructura de otros, quienes, sintiéndose en completo equilibrio, ni siquiera se cuestionan como lo hacen.
Imagina por un instante una de esas escenas en la cual Loki, el hermanísimo de Thor, proyecta una realidad perfecta y equilibrada.
Si eres una entusiasta de las películas de la Marvel, o incluso si has llegado a ellas por un descuido, recordarás como sucedía al final: la ilusión se desvanecía y daba paso a un caos y una destrucción real.
Nada de lo que había era cierto, todo era fantasía.
Pero espera, claramente ninguna de nosotras tiene la habilidad de hacer tal magia y mucho menos la valentía de atreverse a revertirla ✨. ¡Estamos locas o qué!
Todo tiene un tono más metafórico que corpóreo.
Aunque parezca un fragmento de un monólogo del Club de la Comedia: “esto va de eso”.
El cambio es la única constante, un principio fundamental de la existencia.
Ahora bien, ser tan visionaria como para entenderlo necesario en pro de nuestro mayor bien, es cuanto menos difícil.
Pero ojo, no te convenzas a ti misma de lo contrario. No lo intentes porque lo vas a conseguir y desde ahí, presiento un desafío demasiado demoledor como para poder dar luz a todo lo hermoso que ya es tuyo.
Vamos a ir recapitulando: cambio sí a cambio de. 🦋
No te pongas nerviosa y no te desanimes por favor. Los grandes caminos comienzan siempre con el primer paso y, si estás aquí, de alguna manera ya lo has dado.
No todo lo bueno tiene que venir en paquetes completos. A veces viene en fascículos y sin uno anterior no haces nada con el siguiente.
Sinceramente, a mí esta idea me reconforta: no buscar la perfección, solo permitirme ser desde la sinceridad de un alma que elige libremente entre los recursos de una vida, una época y una aparente realidad.
El punto de inflexión es ser consciente de algo. No puedes arreglar lo que no está roto y para ver lo roto tienes que mirar, y para mirar, tienes que buscar donde hacerlo.
Nada en la vida parece sencillo, a pesar de serlo. Quiero decir: vivir es fácil, pero convivir ya lleva su aquel. ¡Anda! Pero habremos de convivir. Porque, ¿qué vida tendríamos si no la compartiéramos?
No estoy muy segura, pero dadas las premisas que nos presuponen seres sociales necesitados, precisamente, de una sociedad de iguales, me inclinaría por definirla como "Una Mierda", básicamente. Así que, esto lo descartamos, de momento al menos.
Procura mirar tus heridas con la ternura con la que una madre cuida a su criatura querida, a ese pedacito de un algo que salió, madre mía, de donde salió y cómo.
Date el gusto de ser la hada madrina 🪄 que maneja a su antojo la varita mágica proveedora de todo el mayor bien en su vida.
Y por supuesto no me seas dramas. No te estoy pidiendo que cuestiones tu vida en pareja, tu trabajo y a toda tu familia extensa, amigas incluidas.
Lo que te recomiendo, porque no me atrevería ni por asomo a ser categórica con absolutamente nada que afecte a tu libre decisión, es ir hacia dentro.
Porque al final todas acabamos llegando al mismo punto: aquello que no miramos termina decidiendo demasiadas cosas por nosotras.
Cada persona busca la manera de conectar con su interior: hay quien escribe, quien medita, quien camina durante horas o quien habla con una amiga hasta sentirse recogida.
Yo encontré la mía en un arte milenario poco habitual y desconocido para muchos.
Para que puedas entenderme, te pediría que abrieras un tanto la mente. 🌈
Vamos a suponer, por una de esas cosas de la vida, que todo cuanto es y todo cuanto nos rodea se compone de energía⚡, incluido nosotras.
Es decir, como todas tenemos en el imaginario, la energía no es algo estático, tiene movimiento y precisamente ese movimiento la hace tan particular; hace que funcione.
El factor decisivo entonces será reposicionar toda esa frecuencia sutil a nuestro favor.
Entre otros, por favor, vamos a ir con calma en la vida. No todo es blanco o negro.
Se trata de grises y colores infinitos.
En otras palabras, no hay nada fuera de ti que pueda encargarse de esta tarea. No será algo que cueste dinero y seguramente tampoco demasiado tiempo. Eso sí, paciencia y maestría sí tiene pinta de valer.
Vamos que me enrollo y no te cuento como lo hago yo: me declaro practicante de Reiki, esa práctica milenaria procedente de Japón que, de forma mágica para la ciencia actual, consigue abrir caminos y movilizar la energía intangible que nos permea.
¿Por qué digo que no te supondrá dedicar más tiempo del que obviamente no tienes? Porque, si bien los 21 primeros días hay que practicar a diario, en la medida que sea posible, para integrar los símbolos que el maestro o la maestra te ha entregado, nada debe de ser demasiado exigente.
La premisa es, mejor hecho que perfecto. La teoría, 50 minutos mínimo de transmisión, la práctica: mira, si puedes 20 fenomenal, que no tienes hueco, hazlo de camino al trabajo, que tampoco; a trocitos, 10 minutos, luego otros10. Que vas al baño, deja móvil y ábrete a recibir.
Madre mía, parece un chiste, porque según lo estaba escribiendo había alguien dentro de mí que se está descojonando viva. Pero es que es así. Sacarle tiempo al tiempo para nosotras, solo y exclusivamente para nuestro propio bien, sin otros amarraderos, sin “a ver si a sí le facilito la vida a alguien” ¡Qué no coño!
Y ¿el Reiki hará todo? No preguntes eso por favor, sabes la respuesta. Tú harás todo. Tienes que mover el culo, no en sentido literal, aunque a veces también. Hay que decidir, hay que priorizar, hay que ponerse en valor.
La energía de amor que el Reiki nos regala puede hacer grandes cosas, pero no las puede hacer sin ti. Digamos que sois un equipo. Uno de los departamentos de la gran empresa que es tu vida.
Yo he sido capaz de comprender cosas que creí imposibles, de perdonar y considerar dejar las cargas emocionales de un pasado que no me dejaba vivir en paz gracias al Reiki.
Esto quiere decir que viene con un cheque mensual a pagar mis deudas y llenar mi nevera. ¡Más me gustaría! A ver, si te dedicas profesionalmente a esto, obvio sí. Pero no es esto de lo que estamos hablando.
Lo que tú y yo tenemos entre manos, es algo mucho más grande y valioso: sabernos poseedoras del rumbo de nuestra vida, incluida la decisión de vivir desde la alegría o desde una autoexigencia nada favorecedora ni para ser feliz ni para las arrugas.
Ese ceño fruncido constante no alisa nada y menos la paciencia.

Vamos a ver como cerramos este capítulo, porque yo quiero que te quedes bien y sé que es relativamente difícil el primer día que oyes sobre estas cuestiones, si es que fuera el caso. 🫶
Es más, si te atreves a no tildarlas de memeces y le das una oportunidad, seguramente se conviertan en una gran herramienta en tu vida. Una más a incorporar a tu día a día.
Hermana, tú y yo somos dueñas de nuestras vidas. Siempre. Y es verdad que de vez en cuando parecerá todo lo contrario, pero no es más que una ilusión.
Tenemos que dejar de alimentarla, porque nos merecemos brillar. Somos seres de luz encarnados en un cuerpo divino, hermoso y prácticamente perfecto. 🔥
Quien diga lo contrario, es que no se ha visto jamás.


MJPVillares
Escritora y poetisa