Tengo cita con la médico 🤔💥
La arquitecto está por venir 🤯
Me puede alguien explicar dónde queda la concordancia de género entre el artículo y el sustantivo. En que mundo se admitiría el silla o la coche 😂. En este, seguro que no. Si es que me lo marca el corrector gramatical del procesador de textos.
Yo, como mujer obviamente feminista, no acabo de entender este desatino (digo obvio porque la alternativa es la desigualdad, por si alguien se había perdido 😵). La prevalencia de lo masculino en un lenguaje que pertenece a hombres y mujeres por igual 🧐. En principio.
La cuestión es que, por estas cosas del destino, de la vida o de decisiones adoptadas muchísimo antes de venir al mundo, si es que existiera un lugar del que venir, que lo hay (¡Chitón! 🤫 😂), tuve la suerte de nacer en el precioso pueblo de Euskadi donde, obviamente, el euskera era y es la lengua propia del mismo.
Afortunadamente para cuando yo quise llegar ya no te encarcelaban por llevar los colores de la ikurriña en la vestimenta, por tener un libro escrito en euskera entre las manos o en casa (es que eso del domicilio constitucionalmente protegido era para progres 😩, si es que se atrevían a dar la cara. O sea, quiero decir, darla para que se la partieran en el paredón. Tiempos oscuros, sin duda) o por hablar abiertamente en tu idioma, materno o aprendido, como ha sido mi caso.
Total, que habiendo yo nacido en una familia que huía de la pobreza y de la escasez en la castilla de aquella época, tuve la buena fortuna de ser instruida el bellísimo y antiquísimo idioma Euskera (como ya se habrá podido suponer, un idioma completamente desconocido para mi madre, mi padre y mi familia extensa. Un filón para una niña, y ni que decir tiene para una adolescente).
Primero porque joder, con lo que se había vivido no hacía tanto, nacer en 1978, era sin duda una suerte de no te menees.
Y segundo, porque el euskera era el lenguaje secreto que usábamos mi hermana y yo cuando no queríamos que nos entendieran o cuando, fuera de nuestra querida tierra, sentíamos esa necesidad imperiosa de reencontrarnos con una identidad tan necesaria como única.
Del euskera y del escaso inglés que he podido aprender, my fault 😅 me ha quedado cristalina una verdad, sinceramente, demasiado necesaria como para no esforzarse por implementarla en el castellano.
Toca la pertinente explicación:
Si el 50% de la humanidad somos mujeres, es decir, la mitad (lo digo por si habías empezado a echar cuentas y no te salían 😉, ¡qué es broma! O no 🤨). En que lógica absurda se entiende que todo tiene que nombrarse en masculino.
Cuando el hombre descubrió el fuego 🔥, revolucionó el transporte, el conocimiento, el entorno. El Hombre. Sí, porque la mujer, la pobre chiquilla, o no estaba aún en esta santa tierra o se había desvanecido entre tanto androcentrismo (muy probable).
Pero vamos al turrón que si no me caliento.
En el euskera por ejemplo, para decir padre y la madre se usa la palabra gurasoak, al abuelo y la abuela se le dice aiton-amona, y a los hermanos neba-arrebak.
En inglés: parents, grandparents and siblings. Nombres neutros. Incluyen el femenino y el masculino en una palabra genérica. Lo lógico, amos 🌻 digo yo.
Y ahora la parte más divertida, de esas que te dan ganas de llorar 😤. En castellano, preparad los aplausos: padres, abuelos, hermanos. ¡Ala, a tomar por c @#&%*!
No claro, es que es por simplificar. Ah bueno, si es por eso, nada hombre, tú a lo tuyo.
¿Y utilizar de manera correcta el género del artículo y sustantivo? ¿Eso también es por aligerar la conversación? A que no. Contestación: es la costumbre 👀, no es para tanto.
La costumbre dice:
Hasta 1931 la mujer no pudo votar. Mira a ver que ya habían pasado muchos años en los que el hombre blanco si había podido. Durante la dictadura franquista olvídate. También te digo, lo de ir a votar casi era lo de menos, con el papelón que tenían las pobres en aquel lodazal de mierda misógina.
Permiso marital establecido hasta 1975. Escucha que, para trabajar, viajar o gestionar nuestras cositas, necesitábamos el permiso del marido. Ya te podías llevar medio bien con la criatura, si no, estabas jodida.
Y que me dices de la esclavitud 🔗. Pues otra costumbre más: las personas como propiedad de otras. Psst, eh escucha, y tan normal, como lo de la médico.
La segregación racial, el trabajo infantil, los matrimonios concertados o forzados 💒🔔, los castigos físicos a alumnos en las escuelas, la persecución de personas por su religión, la discriminación legal contra hijos nacidos fuera del matrimonio (uff, telita), la criminalización de la homosexualidad…
Y así podríamos seguir hasta aburrirnos.
Chica, es que como os gusta exagerar a las feminazis. ¿Eh?… ¡qué! ¿Esa es toda la contra argumentación? Ala un Gallifante para ti, artista.
Ahora, también te digo, suerte de las mujeres feministas ✊♀️ que dieron su vida para que nosotras pudiéramos, yo que sé, dejarnos llevar hacia un abismo en el que parece nos van despojando de todo cuanto ellas consiguieron mientras nos empujan a una vida de mierda en un ámbito demasiado privado como para ser suficientemente cortés con nuestros derechos más esenciales, no digamos con los demás.
Cuanta deslealtad hacia ellas, hacia nosotras y lo peor, desde nosotras.
Y es que lo más pequeño no es necesariamente lo menos importante.
Tú sabes el poder que tiene una gota de agua 💧 vertido día tras día sobre la misma piedra, el mismo hierro o la propia tierra 🌱. Abrumador, ya te lo adelanto yo.
Ahí tienes las estalactitas y las estalagmitas, y las portentosas columnas que se generan al unirse ambas. Eso tenemos claro que no es cualquier cosa, ¿no? A ver si vamos a estar hablando idiomas distintos y entonces, no tenemos como entendernos.
Una gota qué va a hacer, qué va a hacer una gota. Anda, anda.
Pues oye, ahí lo tienes. Tan inofensiva no parece si es capaz de erosionar la piedra, oxidar el metal o generar surcos en la tierra.
Si en realidad no es la fuerza de cada gota sino la constancia de quien la vierte, ¿no sería acertado imaginar que tal vez haya un interés, no necesariamente respetable, que se esfuerza por seguir manteniendo esas pequeñas cositas bien marcadas con el sello de lo que es simplemente costumbre? ¿Resignificándolas para mostrarlas como algo casi indigno de nombrar?
Porque, lo que no se nombra no existe, y si el género femenino se diluye en el masculino, ¿dónde quedamos nosotras en un lenguaje que no nos define? Tal vez al absurdo de normalizar un “lo silla” o “la arquitecto”.
Y es que en realidad no es tan difícil ❓, ni cuesta tanto 🧩, ni se hacen interminables las frases. Eso es pura distracción de lo relevante.
Hazme un favor y no dejes que te nuble la vista la diminuta astilla que se guarda bajo tu piel. Esa que con tanta facilidad se te metió y ahora se te hace difícil quitar.
Yo confío en que podrás sacártela del medio si te esfuerzas. Pero oye, habrá consecuencias. Hoy son pequeñas porque tu astilla aún no ha infectado tu carne, dentro de un tiempo quien sabe.
Levanta tu piel con cariño y cuidado, limpia bien ese artefacto, no sea que en un intento de sanar tus mierdas te cojas unas peores 🦠.
Siempre, atenta a mis palabras, SIEMPRE hay que mirar con quien se arrejunta una, para quitar una astilla o para compartir una vida, no sea que de pronto lo que parecía una nimiedad se convierta en la gota de agua que asfixie tu libertad.
🥂🌍✨Brindo por una médica, una arquitecta y hasta una presidenta tan importantes como para llevar su propio género en el artículo que las preceda.


MJPVillares
Escritora y poetisa